Patrimonio histórico


Iglesia de San Miguel

Está ubicada en la base del cerro que corona la antigua iglesia parroquial –hoy Centro Cultural “La Torre”-, a la que sucede en el culto. Está construida sobre el lugar donde se edificó el viejo Pósito, es decir, las Panera Reales, parte de cuya fábrica aprovecha el templo en la actualidad.

Sus orígenes se remontan a la época de Fernando VI y su construcción hay que situarla en el contexto de la plasmación, a mediados del S. XVIII, del proyecto de la nueva carretera al puerto de Guadarrama. Efectivamente, Fernando VI concibe un Pósito y un molino –el del Rey-, con el objetivo de alimentar a los ejércitos reales; mientras el molino se edifica a un lado de la moderna carretera, el Pósito –también llamado Panera Real o La Harinera- se sitúa en el núcleo urbano que se empieza a formar en las lindes de aquélla.

  

 Estaba conformado por dos cuerpos de sillería granítica dispuestos en L: uno albergaba el grano que se molía en el molino y el otro almacenaba la harina resultante. La fecha de construcción se colocó en el dintel de la actual portada del lado de la epístola –la derecha, situándonos en la entrada-, que contiene la siguiente inscripción:

“Costeose por le Real Posito de la Villa y Corte de Madrid año de 1746”

Con la invasión francesa el Pósito fue destruido, quedando tan solo en pie los muros. Unos años después, el terreno fue adquirido por un particular, que lo donó al cura párroco para que se levantara allí la iglesia parroquial, debido al lastimoso estado de la antigua iglesia del alto del cerro. En este momento no se llegó a consumar el cambio, pero sí se rehabilitó uno de los dos cuerpos de que se componía la antigua Panera en casa rectoral y vivienda del párroco.

Ya en el S. XX se produjo la conversión definitiva de la Panera Real en iglesia parroquial de Guadarrama, cogiendo el testigo de la que durante siglos estuvo situada en lo alto del cerro. A esto ayudó también el cambio experimentado en la vida del pueblo, volcado ahora hacia la carretera, auténtico eje económico de la localidad. Por otra parte, la calidad de sus materiales originales posibilitó su recuperación, al menos parcial, aunque algunas partes de su construcción se habían edificado con posterioridad en ladrillo.

 

La forma de la iglesia venía predeterminada por la función para la que había sido construida; por eso está compuesta por una sola nave cerrada con gruesos muros. El coro se situó, como es muy normal, a los pies y en alto, iluminándose por un óculo abierto en el centro de la fachada de la entrada principal. Además de ésta, una segunda entrada se situaba en el lado de la epístola, siendo las dos adinteladas. El acceso frontal estaba sobreelevado, accediendo a la iglesia por una doble y simétrica escalinata de tramos opuestos adosada a la fachada en toda su anchura. La fachada se remataba con una gran espadaña central coronada por un esbelto frontón triangular.

Parcialmente destruida durante la Guerra Civil, se reconstruyó por la Dirección General de Regiones Devastadas. Se había perdido la techumbre, pero la fábrica de sillería apenas había sufrido desperfectos. Al tener que realizar una nueva techumbre, se aprovecha para apuntar más la cubierta. Por otra parte, dentro del perímetro de sillería preexistente se inscribe una planta en T que se adosa por el ala superior al muro que vierte a la calle de La Panera y, a su vez, al presbiterio de la nave a través de la sacristía. Al desaparecer también por estas fechas la antigua “Casa de la Cadena” -construida en época de Felipe II en la segunda mitad del S. XVI en la que pernoctó el propio rey en una de sus visitas a las obras del monasterio de El Escorial y que utilizaron después reyes y personajes de la corte en sus desplazamientos a Burgos o Valladolid-, se trasladó el gran escudo imperial de piedra que la adornaba a la portada de acceso a este conjunto, flanqueándose por los dos escudos madrileños procedentes de 1746.