Paseos temáticos


Dehesa de Abajo

0Tu comentario
+

Denominación: PR

Recorrido: Circular

Longitud: 1,2 kilómetros

Duración: 1 hora

Dificultad: Baja

Puntos de interés: Gran fresno de la Dehesa de Abajo, Fresno de la Peana, Fresno de la Cueva

A recorrer en: A pie

Epoca del año: Verano

Observaciones:
En este recorrido hay un total de 5 hitos explicativos, cuya numeración puede verse junto al título de cada uno. Se trata de un recorrido lineal de apenas 2 km, apto para todos los públicos por su transcurrir sin desniveles, que te permitirá descubrir unos de los ejemplares más significativos de fresnos de Guadarrama y de la Comunidad de Madrid.

10_Ruta_Dehesa_de_abajo_1.pdf (582.89 kb)
Haga click aquí para proceder a la descarga.

El recorrido

Entrada a la dehesa de abajo

Entrada a la dehesa de abajo

Dehesa es un término que en la Edad Media se identificaba con defensa, ya que su sistema de cercado protegía los pastos del paso del ganado trashumante. En Guadarrama hay grandes extensiones de dehesas de titularidad privada, como la Dehesa Casa Matarrubia o la de El Tomillar, hoy ocupadas en parte por urbanizaciones. Y también. Y también públicas, como es el caso de la Dehesa de Abajo.

Gran fresno

Gran fresno

El mayor y más longevo de la dehesa, con cerca de 140 años y uno de los más monumentales de la Comunidad de Madrid. Sus 140 años de ritmo pausado hacen que, como se merecen aquellos árboles que por edad, tamaño o emplazamiento son singulares, reciba un nombre y con él adquiera un significado diferente, destaque entre otros fresnos e invite a preguntarse por su historia. El fresno es un árbol venerado. Vascos y astures utilizaban sus ramas en celebraciones, especialmente en la noche de San Juan. Era frecuente plantarlos cerca de ermitas como recuerdo de su significado mitológico. Para los celtas, el fresno era el saber, enlace de dioses y hombres, se utilizada su madera en las varas de los druidas y en sus ritos de adivinación. Marcaba el tiempo, el ciclo vital por ser el que primero brotaba en primavera. Entre los Griegos era el símbolo de Poseidón, dios del mar, plantándose en sus templos y tallando de él las lanzas sagradas, lanzas arrojadas contra Aquiles en Troya. Pero es la mitología nórdica, recopilada en la Edad Media en “Las Eddas”, la más completa y la que da origen a muchas de las leyendas que sobre él hoy se escuchan.

Fresnos de la caseta

Fresnos de la caseta

Son dos fresnos hermanos, gemelos que han recibido el nombre de una cercana caseta del antiguo campo de tiro. Desde hace años han obtenido el privilegio de no ser trasmochados y por ello se aprecia en todo su esplendor la amplitud de sus copas. El fresno crece recto hacia el cielo para luego florecer en lo más alto y expandirse redondeando la copa en un círculo casi perfecto. Un fresno de dehesa es un árbol que expresa su absoluta confianza, desde su obligada quietud, en el cuidado respetuoso del ser humano. Porque cuando un árbol es elegido por el hombre para producir parte de su sustento, cuando es utilizado y necesitado, es cuando se siente más respetado. Hombre y árbol inician un diálogo, se escuchan y complementan. Ahora estos fresnos hermanos, privilegio de la dehesa, están tranquilos porque ya solo deben causar admiración entre los que a ellos se acercan.

Fresno de la peana

Fresno de la peana

Su tronco se eleva sobre una base de tierra que a modo de pié le otorga una especial singularidad que no presenta ninguno de los demás ejemplares de la dehesa. Además, el tronco adquiere un especial colorido por la profusión de líquenes y musgos que lo visten. Recuerdan estos elementos un perfil humano, parado sobre la dehesa.

Fresno de la cueva

Fresno de la cueva

Se localiza en una de las zonas más húmedas y con mayor densidad de vegetación de la dehesa. Su tronco, cubierto de musgo, tiene la peculiaridad de desgajarse en su centro, dejando abierta una oquedad que no le resta vitalidad al fresno. El tronco del árbol hueco es una invitación, como en el relato de Alicia, a viajar a un fondo desconocido, hacia otro nivel de realidad. Una invitación para, como ella, caer despacio. O simplemente, una invitación para observar, porque el hueco es acogedor.

0 Opinión de visitantes

Tu opinión es importante para todos: